Precios orientativos y qué factores hacen subir o bajar una reparación.

La pregunta correcta no debería ser: ¿es viejo?, sino, ¿cuánto me cuesta repararlo?
Cuando una lavadora deja de centrifugar o un frigorífico empieza a dar problemas, es muy fácil pensar que ha llegado el momento de cambiarlo. A veces puede que sea así. Otras, una reparación de 120 o 180 € puede alargar varios años la vida de un aparato que en general sigue en buen estado.
La comparación más útil no enfrenta a una reparación en contra de aparato nuevo de una forma abstracta. Enfrenta a dos dos costes: lo que pagarías por reparar un aparato cuyo estado ya conoces y lo que te costaría sustituirlo por otro equivalente, contando la compra, instalación y la diferencia de consumo.
Una regla: no usaría un porcentaje fijo como la sentencia final. Que una reparación represente el 30 %, 40 % o incluso más del precio de sustitución puede ser razonable si el aparato está bien conservado y la avería queda totalmente resuelta. Ese mismo porcentaje puede ser demasiado si ya acumula otros fallos, corrosión, ruidos o piezas de repuesto difíciles de conseguir.
Haz estas cuentas antes de aceptar el presupuesto
Empieza por pedir un presupuesto que separe, siempre que sea posible, el desplazamiento, mano de obra, piezas y otros conceptos. Después compara esa cifra con el coste de un electrodoméstico nuevo de prestaciones parecidas. Si tu lavadora era de 8 kg y una gama media, compararla con una básica de 6 kg falsea la decisión final que tomemos.
| Dato | Qué debes anotar | Por qué importa |
|---|---|---|
| Reparación | Presupuesto total, IVA incluido | Es el coste inmediato de conservar el aparato. |
| Sustitución | Precio de un modelo equivalente + instalación/retirada si procede | Es la comparación económica real. |
| Edad | Años desde la compra | Ayuda a estimar el riesgo de que aparezcan otros desgastes. |
| Historial | Averías anteriores y mantenimiento | Un aparato que encadena fallos merece menos inversión. |
| Consumo | kWh/año o kWh/100 ciclos | Permite calcular cuánto ahorrarías de verdad con uno nuevo. |
| Repuestos | Disponibilidad y plazo | Una pieza difícil o cara puede cambiar por completo la decisión. |
Mientras terminamos nuestra calculadora específica de reparar frente a comprar nuevo, puedes usar la calculadora de consumo eléctrico de MiElectroHogar para poner precio a la diferencia de consumo entre ambos aparatos.

La edad si que importa, pero más el tipo de avería
Dos electrodomésticos que tengan diez años de antigüedad pueden estar en situaciones completamente diferentes. Uno puede haber tenido muy poco uso y fallar por una bomba, una resistencia o un componente perfectamente sustituible. Otro, en cambio, puede presentar holguras, óxido, ruidos, fugas y una electrónica inestable al mismo tiempo.
Por eso evitaría finalmente decidir con las típicas tablas de "vida útil" como si fueran parecidas a fechas de caducidad. Sirven para un poco situarse, no para condenar definitivamente a un aparato. En una secadora, por ejemplo, el número de ciclos, la limpieza de los filtros y el estado de los componentes pesan tanto o más como el año de la compra. Lo explicamos con más detalle en cuánto dura una secadora.
Reparaciones que suelen invitar a pedir presupuesto
Bombas, resistencias, cierres, correas, sensores, juntas o elementos de desgaste pueden tener una reparación razonable según el modelo y el acceso a la pieza. No significa que siempre compense: primero hay que diagnosticar.
Averías que obligan a mirar el conjunto
Cuando el presupuesto afecta a varios componentes caros, existe corrosión importante, una fuga ha dañado otras zonas o el aparato acumula reparaciones recientes, el riesgo de seguir invirtiendo aumenta. En ese punto importa menos «qué pieza se ha roto» y más qué estado tiene todo lo demás.
Antes de descartarlo, comprueba si hay repuestos
En España, la normativa de consumo obliga al productor a garantizar un servicio técnico adecuado y repuestos durante un mínimo de diez años desde que el bien deja de fabricarse. Además, la legislación prohíbe incrementar el precio de los repuestos por el hecho de utilizarlos en una reparación y exige que los conceptos aparezcan perfectamente diferenciados en la factura de reparación.
Eso no significa que cualquier reparación sea barata ni que todas las piezas de todos los aparatos estén disponibles de la misma forma. Pero sí desmonta la idea de que un modelo que ya no se vende deba considerarse automáticamente irreparable.

Cambiarlo para ahorrar luz: haz primero la cuenta completa
Un aparato nuevo puede consumir bastante menos que otro antiguo, especialmente si pertenece a una categoría que ha mejorado mucho en eficiencia enérgetica. Pero ahorrar 25, 40 o 70 € al año no convierte automáticamente en rentable gastar varios cientos de euros antes de tiempo.
La cuenta es sencilla: ahorro anual = diferencia de consumo anual × precio real del kWh. Después divide el sobrecoste de sustituir el aparato entre ese ahorro. Así sabrás cuántos años tardaría el menor consumo en recuperar el dinero desembolsado.
En secadoras esta diferencia puede ser especialmente relevante al comparar tecnologías. Puedes ver números concretos en cuánto consume una secadora y en nuestra comparación entre bomba de calor y condensación.
Ejemplo: si sustituir ahora el aparato te cuesta 500 € netos y el nuevo ahorra 50 € al año, el ahorro eléctrico por sí solo necesitaría unos 10 años para recuperar ese desembolso. Si el viejo necesita además una reparación cara, entonces la comparación cambia por completo.
Si todavía está en garantía, no empieces por pagar una reparación
Para bienes nuevos comprados en España desde el 1 de enero de 2022, la garantía legal mínima es de tres años. Si el defecto está cubierto, lo razonable es empezar por el vendedor y por los derechos que te correspondan, no contratar directamente una reparación por tu cuenta.
La Unión Europea también ha reforzado el marco del derecho a reparar. La Directiva (UE) 2024/1799 contempla obligaciones de reparación para categorías sujetas a requisitos europeos de reparabilidad, entre ellas lavadoras y lavasecadoras, lavavajillas, aparatos de refrigeración y aspiradoras, dentro de las condiciones previstas para cada producto. La reparación debe ofrecerse gratuitamente o a un precio razonable y en un plazo razonable cuando resulte aplicable.
La normativa no convierte cualquier avería en una reparación gratuita fuera de garantía. Lo importante para esta decisión es que reparabilidad, repuestos y acceso a servicios de reparación tienen cada vez más peso regulatorio.
Tres casos en los que la respuesta ya cambia
1. Lavadora de 6 años, reparación de 140 €
Si está bien conservada, no ha dado problemas importantes y un modelo equivalente nuevo cuesta 550 €, pediría un diagnóstico claro antes de descartarla. La reparación supone aproximadamente una cuarta parte de la sustitución y todavía puede tener sentido económico.
2. Lavavajillas de 12 años, reparación de 280 € y varios fallos previos
Aquí el presupuesto ya no se valora aislado. Si en los últimos dos años ha necesitado otras intervenciones y aparecen signos de desgaste general, el riesgo de pagar hoy y volver al técnico dentro de pocos meses pesa mucho más.
3. Frigorífico antiguo que funciona, pero consume mucho
No lo cambiaría solo porque sea antiguo. Compararía el consumo medido o estimado con el de un sustituto equivalente y calcularía el ahorro anual. Si además empieza a perder temperatura, hace trabajar continuamente al compresor o requiere una reparación importante, entonces consumo y avería empiezan a empujar en la misma dirección.
Para frigoríficos ya tenemos una guía específica sobre cuándo reparar y cuándo comprar uno nuevo.
Mi método para tomar la decisión en cinco minutos
- Pide un diagnóstico y presupuesto. Sin saber qué falla, cualquier consejo es prematuro.
- Busca el precio de un sustituto equivalente. Incluye instalación y retirada si tienen coste.
- Mira el historial del aparato. Una avería aislada no es lo mismo que tres reparaciones en dos años.
- Comprueba repuestos y garantía de la reparación. Pregunta qué pieza se sustituye y qué cobertura tendrá el trabajo.
- Calcula la diferencia de consumo. Convierte kWh en euros y mira el plazo de retorno, no solo la letra de la etiqueta energética.
La reparación gana puntos si...
- La avería está localizada y el resto del aparato está bien.
- El presupuesto es claramente inferior a sustituirlo por uno equivalente.
- Hay repuestos y la reparación tiene una expectativa razonable de duración.
- La diferencia de consumo con uno nuevo es pequeña.
La sustitución gana puntos si...
- El aparato encadena averías o muestra desgaste general.
- La reparación es cara y afecta a componentes importantes.
- Los repuestos son problemáticos o el plazo de reparación es excesivo.
- El nuevo aparato aporta un ahorro de consumo significativo y demostrable.
Preguntas frecuentes
¿Existe un porcentaje a partir del cual no compensa reparar?
No hay un porcentaje universal. El coste relativo es útil, pero debe combinarse con edad, estado general, tipo de avería, repuestos y coste de un sustituto equivalente. Una regla fija puede llevar a tirar un aparato perfectamente reparable o, al contrario, a seguir gastando en uno que acumula problemas.
¿Es mejor cambiar un electrodoméstico viejo solo porque consume más?
No necesariamente. Convierte primero la diferencia de consumo en euros al año y compárala con el coste de sustitución. El ahorro energético es un dato importante, pero debe justificar económicamente el desembolso.
¿Durante cuánto tiempo deben existir repuestos?
La normativa española establece, con carácter general, que el productor garantice servicio técnico y repuestos durante al menos diez años desde que el bien deja de fabricarse.
¿Qué hago si el electrodoméstico todavía está en garantía?
Antes de pagar una reparación externa, contacta con el vendedor y revisa la cobertura legal y comercial. Para bienes nuevos comprados en España desde el 1 de enero de 2022, la garantía legal mínima es de tres años.
Fuentes y criterio editorial
Para los apartados sobre garantía, repuestos y derecho a reparar hemos consultado el texto consolidado de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, el Centro Europeo del Consumidor en España y la Directiva (UE) 2024/1799. Los ejemplos económicos son ilustrativos: no sustituyen un diagnóstico técnico ni un presupuesto del modelo concreto.




