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Por qué cambió la escala en 2021
La escala original de la Unión Europea iba de la A a la G, pero con el paso de los años la tecnología mejoró tanto que la mayoría de productos nuevos acababan siendo A, y los fabricantes empezaron a añadir símbolos "+" (A+, A++, A+++) para seguir diferenciándose entre sí. El resultado fue una escala confusa donde casi todo era "A algo", perdiendo su utilidad real para comparar productos de un vistazo.
Para solucionarlo, la UE reescaló el sistema volviendo a las siete letras simples, de la A a la G, con criterios mucho más exigentes. En algunas categorías de producto, prácticamente ningún modelo alcanzaba la A el primer día de la nueva escala, dejando margen para que la tecnología siga mejorando durante años sin necesidad de añadir más símbolos.
Cómo leer la etiqueta nueva

Tu electrodoméstico no ha empeorado
Este es el punto que más confunde a la gente: si tu frigorífico o lavadora es de antes de 2021 y llevaba la etiqueta A+++, al buscar su equivalencia en la nueva escala puede aparecer como C, D o incluso más abajo. Esto no significa que el aparato haya empeorado ni que consuma más que antes; simplemente se está midiendo con un criterio bastante más estricto que el de hace unos años.
Misma eficiencia, letra distinta
El aparato físico no cambia, cambia la vara de medir.

Cuánto ahorras realmente entre clases
La diferencia de consumo entre la clase más eficiente y la menos eficiente dentro de una misma categoría y tamaño de producto puede ser muy notable a lo largo de los años, aunque la cifra exacta varía según el tipo de electrodoméstico. Por eso conviene comparar siempre el dato de kWh/año concreto de cada modelo, no solo fijarse en la letra, ya que dos productos de la misma letra pueden tener consumos distintos entre sí.
Un consejo clave al comparar
Las escalas no son iguales entre categorías de producto: una A en frigoríficos no representa exactamente el mismo nivel de exigencia que una A en televisores, por ejemplo, ya que cada categoría tiene sus propios criterios técnicos. Al comparar dos modelos, hazlo siempre dentro de la misma categoría y usando el consumo en kWh/año como referencia principal, dejando la letra como una guía rápida y no como el dato definitivo.

Preguntas frecuentes
¿En qué categorías de producto ya se aplica la nueva escala?
El cambio se implantó de forma progresiva desde 2021, empezando por frigoríficos, lavadoras, lavavajillas y televisores, y extendiéndose después a otras categorías. Consulta la etiqueta concreta del producto para confirmar qué escala usa.
¿Para qué sirve el código QR de la etiqueta?
Enlaza a la base de datos europea EPREL, donde puedes consultar la ficha técnica completa y oficial del modelo, útil para comparar con detalle antes de comprar.
¿Debería cambiar mi electrodoméstico solo porque ahora aparece como clase C?
No necesariamente: su consumo real no ha cambiado, solo la forma de clasificarlo. La decisión de cambiarlo debería basarse en su estado real y su consumo en kWh/año, no solo en la nueva letra asignada.
¿Es habitual encontrar productos de clase A justo tras el cambio de escala?
Al principio, en varias categorías, era poco frecuente encontrar productos que alcanzaran la A, precisamente porque el objetivo era dejar margen de mejora tecnológica futura sin tener que reescalar de nuevo pronto.
¿Dónde comparo el consumo exacto entre dos modelos?
En la propia etiqueta energética de cada producto, en la cifra de kWh/año, o en la ficha técnica del fabricante. Con ese dato puedes usar nuestra calculadora de consumo eléctrico para estimar el coste anual real de cada opción.
La información de este artículo tiene fines orientativos generales; consulta siempre la normativa vigente y la etiqueta oficial de cada producto para los datos exactos aplicables en cada categoría.





